Mal tiempo reduce la romería de la Virgen de Luna
La romería de la Virgen de Luna en Pozoblanco vivió una jornada inusual por la climatología: el frío y un terreno exigente redujeron la afluencia y obligaron a limitar el acceso de autobuses, por lo que la eucaristía se celebró en el interior del santuario. Pese a las restricciones, la cofradía mantuvo los actos esenciales y completó los ritos previstos.
Los veteranos de la cofradía coinciden en que no recuerdan una romería tan contenida; en vez de los tradicionales miles de asistentes acudieron unos centenares de romeros. La decisión de restringir los vehículos y el mal tiempo atenuaron el bullicio habitual y cambiaron la dinámica de la jornada.
Por la mañana se llevaron a cabo los actos rituales previos —llamada de los cofrades, recogida de bandera y autorización en Santa Catalina—, las salvas de pólvora y el traslado hasta el Arroyo Hondo para continuar en autobús hasta el santuario. No faltaron los peregrinos a pie que recorrieron más de catorce kilómetros, y se vivieron momentos emotivos durante la eucaristía a las once y media: entre otros actos, la jura de bandera de Erika Bravo y el reconocimiento a quienes se jubilan o han trabajado por la hermandad.
La cofradía adelantó la comida para ganar tiempo antes de la salida de la imagen, que abandonó el santuario a las 14:30. A las 18:30 la Virgen fue vista desde el Arroyo Hondo, donde se realizaron los ofrecimientos del hornazo y las paradas rituales. A pesar de las dificultades, los cultos y el recorrido se completaron, dejando una romería que quedará grabada por su carácter atípico.
