Veinte años de Cuidados Paliativos del Norte de Córdoba reúnen masiva participación
La jornada celebrada por el equipo de Cuidados Paliativos del Área Sanitaria Norte de Córdoba conmemoró sus veinte años de actividad con una asistencia mucho mayor de la prevista, lo que evidenció el calado social del servicio en las comarcas de Los Pedroches y El Guadiato. Veinte años de servicio se tradujeron en un encuentro en el que participaron profesionales sanitarios, familiares de pacientes, representantes institucionales, y alumnado y profesorado de institutos, además de ciudadanía en general.
En la apertura institucional estuvieron presentes el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello Muñoz; la directora gerente del Área Sanitaria Norte de Córdoba, Carmen de la Cámara Moraño; el director de la UGC Provincial de Cuidados Paliativos, Antonio Llergo Muñoz; y la médica de Cuidados Paliativos Beatriz Mellado Rider. La celebración incluyó cuatro mesas temáticas que permitieron abordar el recorrido del equipo desde su creación en 2006 hasta su presente y retos futuros.
Una de las mesas más emotivas abordó un caso emblemático que, a una década de su desenlace, sigue sirviendo como ejemplo de cómo la comunidad puede transformarse para acompañar a las personas en la etapa final de la vida; en ella intervinieron José María Martín Muñoz, psicólogo, y Virginia Cantero Ranchal, trabajadora social. Otra sesión reunió a quienes participaron en la puesta en marcha del servicio: Rosa Albina Núñez Cobo y Salustiano Luque Lozano recordaron la decisión institucional que permitió la creación del equipo y subrayaron el papel de la atención domiciliaria y la coordinación con centros sociosanitarios del territorio (Prode, la residencia El Salvador de Pedroche y el CAMF de Pozoblanco) en la consolidación de un modelo integral.
El cierre, bajo el título “Historias con alma”, dio voz a familiares de pacientes atendidos por el equipo y fue moderado por la enfermera Concepción Cabrera Martínez. Las intervenciones y las muestras de gratitud de las familias reforzaron la impronta humana del servicio: atención centrada en la persona, respeto por sus preferencias y preservación de la dignidad en el final de la vida, criterios que, según los asistentes, han marcado la práctica cotidiana del equipo durante estas dos décadas.
La presencia de estudiantes y docentes fue destacada como un signo esperanzador de cambio cultural frente a los tabúes asociados a la muerte y los cuidados paliativos, y los organizadores valoraron positivamente la implicación de los ponentes y la calidad de las aportaciones. La conmemoración contó con el apoyo de patrocinadores locales, entre ellos las empresas Olipe y Belloterra y la Fundación Caja Rural del Sur. Participación amplia de profesionales, familias y estudiantes cerró la jornada como la principal nota del acto.
