Reina Sofía implanta comisión y plan para la transición de jóvenes crónicos (12-21 años)
Los adolescentes con enfermedades crónicas del Hospital Universitario Reina Sofía contarán con un nuevo esquema institucional para facilitar su paso de la pediatría a los servicios de adultos. La creación de una Comisión de Transición persigue que ese cambio sea un proceso planificado y adaptable, no una simple derivación entre consultas, garantizando continuidad en el seguimiento y en los tratamientos.
El órgano coordinará a las distintas especialidades y niveles asistenciales —Pediatría y sus ramas, Cirugía Pediátrica, unidades de adultos, Atención Primaria y Medicina de Familia— además de integrar a Enfermería, Farmacia Hospitalaria, Trabajo Social, Psicología, educación hospitalaria y asociaciones de pacientes. Con ello se pretende diseñar rutas compartidas y personalizar la atención según la edad, madurez, situación clínica y contexto familiar y escolar.
La transición se desarrollará de forma escalonada y supervisada. Se plantea un itinerario entre los 12 y los 21 años que comienza con educación sanitaria y detección de dificultades, progresa hacia el refuerzo de la autonomía y culmina con la incorporación efectiva a los equipos de adultos, manteniendo controles y tratamientos tras el traspaso. Algunos casos recibirán evaluaciones multidisciplinares conjuntas para ajustar la ruta a sus necesidades particulares.
Cada joven podrá disponer de un conjunto de instrumentos para facilitar el proceso: un Plan Individualizado de Transición, informe clínico actualizado, unidad de destino definida y objetivos de autocuidado pactados con los profesionales. Atención Primaria ofrecerá soporte próximo y continuado, y Enfermería asumirá un papel central en la educación sanitaria, la valoración de la autonomía y el acompañamiento a pacientes y familias durante el proceso.
Para apoyar la coordinación clínica se incorporarán herramientas digitales, entre ellas una Hoja de Transición en la historia clínica electrónica, cuestionarios de preparación y materiales educativos dirigidos a adolescentes, familiares y profesionales. Estas herramientas buscan mejorar el intercambio de información, facilitar la planificación y detectar tempranamente posibles problemas en la adaptación.
El hospital adaptará también sus recursos físicos: el nuevo edificio de consultas incluirá espacios pensados para la atención multidisciplinar durante la fase de transición y se habilitarán entornos específicos para adolescentes tanto en consulta como en hospitalización. Finalmente, la iniciativa se vincula a un estudio universitario, con financiación pública, que evaluará aspectos como la autonomía, la regulación emocional, la adherencia terapéutica, los hábitos saludables y la capacidad de autogestión de los jóvenes.
