Los Pedroches impulsa proyecto para proteger la piedra seca y crear rutas culturales
La técnica ancestral de la piedra seca, basada en el encaje de piedras sin mortero y utilizada en muros de cierre, bancales, apriscos y en ocasiones viviendas, sigue presente en el paisaje de Los Pedroches aunque su función ha cambiado con la modernización de la ganadería. Tradicionalmente estos muros han marcado huertos y parcelas; los portillos se han mantenido mediante reparaciones comunitarias, mientras que la intensificación ganadera ha favorecido el uso de alambradas o el abandono de algunos tramos.
Ante esa realidad, la Cátedra de Participación Ciudadana llevó a cabo un proyecto participativo en Torrecampo y Pedroche para recoger la percepción vecinal sobre esos bienes. El trabajo, con apoyo de la Diputación de Córdoba y del equipo investigador de la UCO en antropología y arqueología, persigue aportar información útil para posibles decisiones de identificación, protección, promoción y conservación de este patrimonio.
Los resultados ponen de manifiesto que la población atribuye a los muros valores múltiples —históricos, paisajísticos, ecológicos, ganaderos y técnicos— y los considera un recurso con potencial para articular una oferta cultural y turística respetuosa con el entorno. El estudio identifica un reconocimiento social y emocional elevado hacia la piedra seca, pero también detecta fricciones entre ese valor patrimonial y su sostenibilidad económica, abriendo un debate sobre el modelo de desarrollo rural y la convivencia entre técnicas tradicionales y soluciones modernas.
Como parte del proyecto se han diseñado recorridos para difundir el patrimonio y facilitar su conocimiento entre visitantes y residentes. Una ruta de 22,7 kilómetros atraviesa la Dehesa de Pedroche y Pozoblanco y pasa por los Molinos del arroyo de Santa María, el puente de la Reina Cava y la ermita de Piedrasantas. Otra propuesta cubre 16,6 kilómetros desde esa ermita hasta la de San Sebastián por el arroyo Santa María y el Camino de las Trijuelas. La tercera ruta suma 25 kilómetros e incluye Torrecampo, la ermita de la Virgen de las Veredas y el río Guadalmez.
Recordando el reconocimiento internacional de la técnica, la piedra seca fue inscrita en 2018 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, aunque algunas comarcas españolas donde existe esta práctica, entre ellas Los Pedroches, no fueron incluidas en la candidatura por la ausencia de inventarios y figuras de protección locales. El proyecto busca precisamente ayudar a cubrir ese vacío mediante trabajo académico y la implicación directa de la comunidad, pasos considerados imprescindibles para avanzar hacia su reconocimiento y conservación.
